Toda cultura supone generación de conductas y objetos materiales, la producción y uso de los cuales responde a cierta estructura de relaciones sociales: adquieren valor por el hecho de poseer cierto significado en el marco de un sistema de necesidades sociales. Ello implica, en primer lugar, que los componentes del entorno material actúen como mensajes producidos en base a un lenguaje determinado. Este fenómeno se pone en evidencia en los mensajes creados por el Diseño y en cómo el producto/obra de arte se inserta en la sociedad y de uso cotidiano. De todo ello se deriva que una parte imprescindible de la actividad proyectual esté constituida por la ética, disciplina profesional y el conocimiento, investigación y control de todos aquellos aspectos del comportamiento humano que determinan la producción o transformación de los productos del diseño.